
“Tenía que hacer “La mala educación”, tenía que quitármela de encima, antes de que se convirtiera en una obsesión. Había manoseado el guión durante más de 10 años, y podía seguir así una década más. Por la cantidad de posibles combinaciones, la trama de “La mala educación” sólo se terminó de escribir cuando la película ya estaba rodada, montada y mezclada.”
Pedro Almodóvar
Una música digna de film negro acompaña los títulos de inicio y envuelve al espectador en un halo de misterio. Entremezcladas con los acordes escalofriantes se sucede una serie de imágenes en las cuales no faltan las paredes escritas de un colegio, estampas del sagrado corazón, figurines kitsch de travestis posmodernos, cortes anatómicos de un aparato reproductor masculino y elementos religiosos.
La cámara hace un recorrido vertiginoso y se introduce en el interior de la oficina de un director de cine, Enrique Goded. Son los años 80, el escenario es Madrid y el cineasta se encuentra en pleno proceso de búsqueda de una historia para contar en su próxima película, pero no le resulta fácil. Ayudado por su productor, Enrique recorta las crónicas policiales a ver si detrás de ellas logra encontrar una historia digna de convertirse en guión. Y la historia llega, pero de la forma menos pensada.
“Lo malo de las plegarias sucede cuando son escuchadas” dijo alguna vez Truman Capote y eso es lo que le sucederá al protagonista.
En la oficina, casi de improviso, aparece Ignacio – su antiguo compañero de colegio – a quien hace mas de veinte años que no ve y luego de contarle que es actor en un grupo de teatro vocacional, le ofrece que lea “La visita”, un guión que acaba de escribir y que está inspirado en los hechos que forjaron la infancia de ambos.

Al director inglés Stephen Frears siempre le interesó llevar a la pantalla aquellas historias que estuvieran emparentadas con temáticas sociales, o las que tratan temas netamente humanos. Tanto es así, que en “Relaciones peligrosas” (1991) protagonizada por Michelle Pfeiffer y John Malcovich, pone al descubierto hasta qué punto es capaz de llegar un individuo con tal de saciar su ambición de poder.En “Negocios entrañables”, Frears cuenta la historia de dos amigos –un nigeriano (Chiwetel Ejiofor) y una joven turca (Audrey Tautou) – que desde hace algún tiempo intentan sobrevivir en la indiferente y poco amigable Londres. Ambos no solo conviven en la misma casa, sino que, además, comparten el trabajo en un hotel de lujo ocupando los puestos de conserje y camarera respectivamente.
Quienes sean público fiel del cine español pueden ver en la red una muestra más que interesante sobre el director español Bigas Luna, considerado por muchos, un verdadero maestro del cine fantástico.